viernes, 17 de julio de 2026

Cruzando al otro lado

Cruzar al otro lado, donde el silencio es nuevo. Apenas comienzo a no escuchar nada; apenas comienzo a sentir la tranquilidad, después de estar acostumbrado a sentir que lo normal era correr, a sentir que todo era emergencia y una urgencia.

Ya estoy cansado. Siento que ya no puedo, que mi cuerpo no da, que ya me quiero ir.

Pero, desde hace ya cinco años, encontré una lucita que me fue sacando de una oscuridad repleta; una luz que apareció justo en uno de varios momentos malos. Toda mi vida ha sido como una guerra y, en estos últimos años, la vida me ha pasado factura. Los cañonazos son más fuertes y ya no los soporto igual.

La lucita me habla, a veces ya molesta, queriéndose apagar por tanto tenerla encendida; sin embargo, me ilumina y, con paciencia de años, me ha enseñado que, a veces, la propia voluntad no es suficiente para salir adelante; que, a veces, se necesita la ayuda de alguien más.

Esos deseos de no levantarse, de no querer nada, de no encontrar alegría ni gusto en nada en esta vida; los deseos de quererse ir y dormir eternamente, no son normales.

A veces, pensar que mañana te vas a sentir mejor es un error, porque puede que, en algún momento, las cosas no mejoren tan pronto como de costumbre.

La lucita me consiguió una curandera. Este fue mi tercer día de tomar esa poción que me recetó, y así es como me siento hoy.

Gracias, lucita...NEER

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